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EL RADAR DOMINGO

¡Hola, familia! 💚

Con el calor que está haciendo, la misión de hoy es prácticamente una obligación médica: tres piscinas naturales de agua de montaña, heladas, en uno de los valles más bonitos de la sierra. Apuntad Rascafría.

Y en las historias, cambiamos de protagonista. Si Rocío nos enseñó que un año puede empezar con miedo, María nos va a enseñar lo contrario: lo que pasa cuando alguien se lanza sin red y decide exprimirlo todo desde el minuto uno.

Vamos allá.

🏊 Misión 8: Las Presillas de Rascafría (las pozas del Lozoya)

Tres piscinas naturales de agua de la sierra, cristalina y muy fría, en pleno Valle de El Paular, con un monasterio y un bosque al lado. A una hora al norte, y varios grados más fresco.

Las Presillas son tres pozas que el propio río Lozoya ha ido formando sobre la roca, habilitadas para el baño con césped, aseos y quiosco. El agua baja directamente del deshielo de Guadarrama, así que está a unos doce grados: entrar cuesta un grito, pero con la que cae ahí fuera, se agradece cada segundo.

Y el día no se acaba en el agua. Al lado tenéis el Monasterio de El Paular, con siglos de historia, y bosques preciosos para pasear a la sombra, como el Bosque de Finlandia o la subida hacia la Cascada del Purgatorio. Baño por la mañana, sombra y monasterio por la tarde. Plan de diez.

Ahora, tres avisos importantes, porque el agua natural es maravillosa pero hay que respetarla:

  • No hay socorristas. La vigilancia de los peques corre de vuestra cuenta, siempre.

  • Calzado de agua obligatorio. Las piedras del río resbalan muchísimo.

  • Solo se puede uno bañar en las tres pozas habilitadas. En el resto del río está prohibido, con multas de verdad.

El reto del día: que cada uno aguante en el agua contando hasta el número más alto que pueda. El del récord, elige el sitio de la merienda.

Sello de Rascafría: una foto en las pozas o en el bosque, y al panel.

📍 Rascafría (Sierra Norte), a una hora larga por la A-1 (km 69) y la M-604.
🅿️ El acceso a pie es gratis, pero el aparcamiento se paga (unos 9€) y se llena antes de las diez de la mañana los findes. Id pronto o venid entre semana.
🚌 En autobús, la línea 194 desde Plaza de Castilla.

🍋 Un verano de historias (3): me senté en la mesa con más gente y hablé con todos

Hay chicos que se van por miedo a quedarse, y hay chicos que se van por pura hambre de mundo. María es de los segundos.

Si la semana pasada Rocío nos enseñó que un año puede empezar con miedo y acabar bien, María nos enseña otra cosa: lo que pasa cuando alguien decide, desde el minuto uno, exprimirlo todo. Ella lo tenía clarísimo, quería salir de su zona de confort. Así que cuando llegó el momento, se lanzó de cabeza.

Empezó por la despedida. El día antes de volar, sus amigas le montaron una fiesta sorpresa en el bar de siempre. Música, un póster firmado por todas, y lágrimas. Al día siguiente, en el aeropuerto, otra sorpresa: allí estaban de nuevo, y su padre entró con ella hasta la puerta de embarque.

Por delante, un vuelo de nueve horas y media hasta Atlanta, otro de hora y media hasta Kansas City y una hora más en coche hasta Warrensburg, Misuri. Llegó pasadas las once de la noche. La esperaban su host mom y su coordinadora, con un abrazo y un cartel de bienvenida. Ella, que había oído que en Estados Unidos no se dan abrazos, se encontró justo lo contrario.

Su host mom era italiana y cocinaba como los ángeles, hacía una pasta buenísima. Su host dad, estadounidense, era de parrilla y de carne. Y un host brother de doce años completaba la casa.

El instituto era de película, literal. Tipo High School Musical: el gimnasio rojo, las luces brillando en el suelo. Y María hizo lo que mejor se le da. El primer día se sentó en la mesa con más gente, la más llena, y habló con todo el mundo. Así se hacen los amigos cuando no conoces a nadie: hablando.

Se apuntó a natación (un equipo solo de chicas, súper unido) y a campo a través. Vivió su primer Halloween muerta de vergüenza por llamar a las puertas a pedir caramelos, hasta que lo hizo y acabó con las manos llenas. Vivió su primer Thanksgiving con el pavo del host dad y una hoguera en el jardín.

Y en Nochevieja le tocó a ella enseñar. Sacó las doce uvas y se las comieron todos juntos, debajo de la mesa, porque da suerte. Luego llamó a España y se comió otras doce con su padre por videollamada, a las cinco de la tarde de allí, las doce de la noche de aquí.

Esa fue María desde dentro. Pero hay otra versión de este mismo año, la de quien se queda en casa mirando el móvil, esperando noticias.

Próximo domingo: ¿cómo se vive todo esto desde el otro lado del océano? Habla su padre, Alberto.

📅 Para la agenda

El muro. Ya sabéis. Sellad Rascafría y lo que os quede.

Eclipse, 12 de agosto. Quedan unas dos semanas y media. Si aún no tenéis las gafas homologadas, esta es buena semana para hacerlo.

Refrescaos, que os lo habéis ganado.

¡Feliz domingo! 🏊

Hassan
Redactor Jefe,
Padres En Madrid

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P.D. El agua está tan fría que los peques entran y salen como flechas. Llevad una toalla de más y algo calentito para después, aunque sea agosto. La sierra engaña.